Hace unos meses publiqué en mi cuenta de Tiktok un trend calificando los “tipos de toc” que he tenido. Era una humorada, claro, pero varias personas me escribieron a raÃz de ese video preguntándome cómo superé o “me recuperé” de tal o tal tipo. Si bien me causa temor utilizar la palabra “recuperada”, tuve que reconocer que estoy en lugar mental mucho mejor que hace un par de años… increÃble incluso. Hoy tengo las herramientas para enfrentarme a mà misma y a mi mente. Yo no soy psicóloga y no pretendo serlo, asà que no me considero con la autoridad de orientar a nadie en sus tratamientos. Pero es cierto que hay cosas que aprendà en el camino que creo son transversales para cualquier persona en esta situación.
Yo he estado en tus zapatos. Sé que puede ser un infierno, pero también sé que se puede salir de ahÃ.
Algo que me costó reconocer en mi proceso de terapia, fue aceptar el hecho de que todos los subtemas que trae el toc se tratan igual. No importa si son obsesiones de limpieza, de daño, de memorias falsas, sensoriales o de eventos reales. El toc siempre opera de la misma forma, por lo tanto se trata de la misma forma. Exposición y Prevención de Respuesta. En un comienzo más que terapia puede que parezca tortura, pero tiene su lógica. La única forma de hacer que las obsesiones pierdan su poder sobre ti es haciéndolas perder su importancia.
Yo estuve mucho tiempo atrapada allÃ. El “¿Pero cómo se supone que viva tranquila si existe la posibilidad de que el gas en la casa esté prendido y toda mi familia se muera? ¡Si sucede y no hice nada para evitarlo significa que soy un monstruo y nunca podrÃa perdonármelo!”, no se trata distinto al “¿Cómo se supone que viva tranquila sin la certeza de si atropellé a alguien en la calle o no?. ¿Tienes al menos un buen motivo para pensar en en esto? Bueno, tampoco es como que importe. Esta verdad no va a gustarle al toc, pero todo el mundo vive con la misma posibilidad, y muy pocos pierden todo el dÃa ansiosos por resolverlo. Algunos de esos “pocos” deben estar leyendo esta publicación ahora.
La reaseguración no va a llevarte a ningún lado
Tú y yo lo sabemos mejor que nadie. Claro, te calmarás por unos 5 minutos, pero luego se te ocurrirá algo peor, y peor, y el ciclo va a continuar. Tú y yo sabemos que no hay nada que podamos decirle al TOC para hacer que se vaya de una vez por todas.
Mucho tiempo en mi tratamiento busqué reaseguración incluso de mi psicóloga. El momento en que vi el cambio fue cuando dejé, primero de mirar sus reacciones cuando “confesaba” la obsesión, y luego cuando dejé de confesar del todo. Aceptar que no iba a hacer un cambio a largo plazo y que lo único que tenÃa que hacer era vivir con la incertidumbre, como todo el mundo.
“¿Y si si…?” Bueno, ¿y si no?
Esta es la forma principal en que el toc se manifiesta. “¿Y si pasó esto? ¿Y si tengo tal enfermedad? ¿Y si no cerré la puerta? ¿Y si todos se mueren por mi culpa?” Llega un momento en que debemos dejar de buscar respuesta para solucionar estos casos hipotéticos, ninguna solución (también hipotética) va a ser suficiente. Responder es una compulsión.
“¿Y si…?” Bueno, si sÃ, entonces lo abordarán cuando suceda, no vale la pena agotarse de anticipo por el toc. ¿Y si no…? Entonces valió la pena dar la pelea para recuperar el control de tu vida.
Personifica el miedo. Él es tu mayor bully.
Una herramienta que a mà me sirvió mucho en mi terapia fue darle cara a mi diagnóstico. El toc es un acosador, y te va a perseguir con sus dudas hasta hacerte caer en alguna compulsión. Ponerle rostro y nombre a mi me ayudó mucho a sacar la lucha de mi misma, tenÃa a alguien a quién darle la pelea, a mandar a callar. No sé si a todos les sirva, pero para mà hizo maravillas.
Sé persistente y conclusivo.
Quizá no te guste escuchar esto, pero no puedes parar. Por supuesto que a veces el malestar es mucho y necesitamos descansar, pero siempre intenta dar la batalla a ese sentimiento. No te aisles, incluso cuando alguna duda te carcome por dentro. Haz las cosas con malestar. Cumpleaños, fiestas, compromisos, salidas a caminar. No esperes a que las obsesiones se vayan porque vas a perder mucho tiempo.
Anda paso a paso. Quizá llega al evento a saludar, estás unos segundos y te devuelves. Y cada vez un poquito más. Hacer creer a tu mente que las obsesiones no tienen efecto sobre tu vida hará maravillas por su salud mental, porque eventualmente será verdad.
Sé persistente y conclusivo al enfrentarte a las obsesiones: sÃ, está ahÃ. La escucho y siento la ansiedad. Pero hay una vida que me importa más al otro lado, asà que voy a terminar con estas rumiaciones y lo intentaré de nuevo.
Y de nuevo.
Como dije anteriormente, no soy psicóloga, ni coach motivacional, asà que tomen estos consejos más como reflexiones. Lo único que puedo agregarles ahora es que tengo la certeza de que se pueden vivir mejores tiempos. Quizá el toc vuelva, ¿pero y si no?


