twitter instagram pinterest youtube Goodreads

caleidoscopii

Con la tecnología de Blogger.
    • Home
    • arte
    • _fotografía
    • _dibujos
    • pensamientos
    • inspiración
    • lecturas
    • toc

    Hace unos meses publiqué en mi cuenta de Tiktok un trend calificando los “tipos de toc” que he tenido. Era una humorada, claro, pero varias personas me escribieron a raíz de ese video preguntándome cómo superé o “me recuperé” de tal o tal tipo. Si bien me causa temor utilizar la palabra “recuperada”, tuve que reconocer que estoy en lugar mental mucho mejor que hace un par de años… increíble incluso. Hoy tengo las herramientas para enfrentarme a mí misma y a mi mente. Yo no soy psicóloga y no pretendo serlo, así que no me considero con la autoridad de orientar a nadie en sus tratamientos. Pero es cierto que hay cosas que aprendí en el camino que creo son transversales para cualquier persona en esta situación.

    Yo he estado en tus zapatos. Sé que puede ser un infierno, pero también sé que se puede salir de ahí. 




    El tema es solo la forma, todos los toc se tratan igual 

    Algo que me costó reconocer en mi proceso de terapia, fue aceptar el hecho de que todos los subtemas que trae el toc se tratan igual. No importa si son obsesiones de limpieza, de daño, de memorias falsas, sensoriales o de eventos reales. El toc siempre opera de la misma forma, por lo tanto se trata de la misma forma. Exposición y Prevención de Respuesta.   En un comienzo más que terapia puede que parezca tortura, pero tiene su lógica. La única forma de hacer que las obsesiones pierdan su poder sobre ti es haciéndolas perder su importancia. 

    Yo estuve mucho tiempo atrapada allí. El “¿Pero cómo se supone que viva tranquila si existe la posibilidad de que el gas en la casa esté prendido y toda mi familia se muera? ¡Si sucede y no hice nada para evitarlo significa que soy un monstruo y nunca podría perdonármelo!”, no se trata distinto al “¿Cómo se supone que viva tranquila sin la certeza de si atropellé a alguien en la calle o no?. ¿Tienes al menos un buen motivo para pensar en en esto? Bueno, tampoco es como que importe. Esta verdad no va a gustarle al toc, pero todo el mundo vive con la misma posibilidad, y muy pocos pierden todo el día ansiosos por resolverlo. Algunos de esos “pocos” deben estar leyendo esta publicación ahora. 


    La reaseguración no va a llevarte a ningún lado

    Tú y yo lo sabemos mejor que nadie. Claro, te calmarás por unos 5 minutos, pero luego se te ocurrirá algo peor, y peor, y el ciclo va a continuar. Tú y yo sabemos que no hay nada que podamos decirle al TOC para hacer que se vaya de una vez por todas. 

    Mucho tiempo en mi tratamiento busqué reaseguración incluso de mi psicóloga. El momento en que vi el cambio fue cuando dejé, primero de mirar sus reacciones cuando “confesaba” la obsesión, y luego cuando dejé de confesar del todo. Aceptar que no iba a hacer un cambio a largo plazo y que lo único que tenía que hacer era vivir con la incertidumbre, como todo el mundo. 


    “¿Y si si…?” Bueno, ¿y si no? 

    Esta es la forma principal en que el toc se manifiesta. “¿Y si pasó esto? ¿Y si tengo tal enfermedad? ¿Y si no cerré la puerta? ¿Y si todos se mueren por mi culpa?”  Llega un momento en que debemos dejar de buscar respuesta para solucionar estos casos hipotéticos, ninguna solución (también hipotética) va a ser suficiente. Responder es una compulsión. 

    “¿Y si…?” Bueno, si sí, entonces lo abordarán cuando suceda, no vale la pena agotarse de anticipo por el toc. ¿Y si no…? Entonces valió la pena dar la pelea para recuperar el control de tu vida. 


    Personifica el miedo. Él es tu mayor bully. 

    Una herramienta que a mí me sirvió mucho en mi terapia fue darle cara a mi diagnóstico. El toc es un acosador, y te va a perseguir con sus dudas hasta hacerte caer en alguna compulsión. Ponerle rostro y nombre a mi me ayudó mucho a sacar la lucha de mi misma, tenía a alguien a quién darle la pelea, a mandar a callar. No sé si a todos les sirva, pero para mí hizo maravillas.



    Sé persistente y conclusivo.

    Quizá no te guste escuchar esto, pero no puedes parar. Por supuesto que a veces el malestar es mucho y necesitamos descansar, pero siempre intenta dar la batalla a ese sentimiento. No te aisles, incluso cuando alguna duda te carcome por dentro. Haz las cosas con malestar. Cumpleaños, fiestas, compromisos, salidas a caminar. No esperes a que las obsesiones se vayan porque vas a perder mucho tiempo. 

    Anda paso a paso. Quizá llega al evento a saludar, estás unos segundos y te devuelves. Y cada vez un poquito más. Hacer creer a tu mente que las obsesiones no tienen efecto sobre tu vida hará maravillas por su salud mental, porque eventualmente será verdad. 

    Sé persistente y conclusivo al enfrentarte a las obsesiones: sí, está ahí. La escucho y siento la ansiedad. Pero hay una vida que me importa más al otro lado, así que voy a terminar con estas rumiaciones y lo intentaré de nuevo. 

    Y de nuevo. 


    Como dije anteriormente, no soy psicóloga, ni coach motivacional, así que tomen estos consejos más como reflexiones. Lo único que puedo agregarles ahora es que tengo la certeza de que se pueden vivir mejores tiempos. Quizá el toc vuelva, ¿pero y si no? 

    Continue Reading

    Conocí a Siana a comienzos de este año en un taller de escritura creativa online. Desde un comienzo supe que me sería fácil coincidir con ella, primero por nuestras edades similares, pero principalmente por su amable sonrisa que traspasaba la pantalla lunes a lunes.

    En alguna ocasión, alguien hizo un comentario sobre el uso un término en uno de sus ejercicios. Para mí fue inevitable saltar a defender el significado que le dio. Muy probablemente era algo generacional, por los libros que leímos en el colegio y la forma en que habla la gente de nuestra edad. El asunto es que a mi, como oyente de su prosa, se me hizo natural entender el uso que le daba a las palabras. 


    Crónicas de un Corazón Sensible, Siana Sertor.


    Aquello lo destaco porque creo que como lectores y escritores, si bien es primordial rebuscar entre todos los autores el arte que nos forme para seguir mejorando; muchas veces olvidamos acercarnos a nuestros contemporáneos, a los nuevos artistas, para mirar nuestro mismo mundo, el presente, a través de sus ojos y sus palabras. 


    Los poemas de Siana me llevaron a aquella reflexión. Cuando recibí su mensaje contándome que había publicado su primera colección de poemas, y que se había acordado de mí para saber si me interesaba leerlo, me iluminó el día completo. Claro que sí.


    Así me adentré en Crónicas de un Corazón Sensible, que  retrata la forma de amar de muchas mujeres (hablo así porque desconozco otras realidades) hoy en día. La ansiedad que trae el querer, la calidez, la idealización, el desencanto, el miedo, y la valentía de aventurarse a vivirlo a pesar de todo lo anterior.


    Mi pieza favorita de la colección, “Declaración”, me lo confirmó, particularmente en el verso que recita: “y que te quise incluso en el escenario más macabro”.


    Hasta cierto punto, y acostumbrada a leer autores clásicos, o más adultos que yo, olvidé que nuestros corazones jovenes e inexpertos, en tiempos modernos y ajetreados, pueden ser tan sensibles como los de ellos. 


    Con poemas tan transparentes como los de Siana Sertor, es imposible quedar indiferente. Pararse ante tal vulnerabilidad y amor es tan aterrador para el autor como para el lector. Enfrentarnos a nuestras emociones nunca es fácil.


    Mi invitación a Siana es atreverse y seguir jugando con nuevas figuras literarias y esquemas de rimas. Acaba de dar un paso firme en su camino como autora, y se pronostican grandes y brillantes obras en tu futuro. Lo que pude leer ya me encantó, y creo que su potencial seguirá creciendo.


    Mi invitación a los lectores, por otro lado, es animarse a dar una oportunidad a los nuevos autores, a los independientes, a los auto publicados, e incluso a los que solo comparten retazos en sus redes sociales. No dejemos morir la poesía, que es una forma tan noble de dibujar el mundo que habitamos. 


    “Crónicas de un Corazón Sensible” puede ser adquirido en Amazon para kindle, espero se animen a darle una lectura. Siana tiene una vida entera aún para descubrirse y crecer en el mundo de la prosa, con esta primera publicación dio el primer paso (y quizá el más temido), y la seguiré en este camino para saber qué más tiene para compartirnos. 

    Continue Reading

     Cuando comencé a escribir esto mi vida era un tanto distinta a lo que estoy experimentando ahora. Eso fue en enero, a pocos días de que se llevara a cabo el día de la “lucha contra la depresión”. Curiosamente justo durante esa jornada, volví a ver a mi psiquiatra después de más de un año sin habernos visto, más o menos el mismo tiempo en que mi psicóloga me dió el alta (no estoy segura si fui a esa última sesión, pero ya lo habíamos hablado) de mi tratamiento por Trastorno Obsesivo.


    Esta nueva reunión fue distinta. A diferencia de cómo me conoció Carolina, esta vez no estaba llorando desesperada, ni afónica, ni desesperada por terminarlo todo. Desde hace ya bastante tiempo que había notado que esa última combinación de antidepresivos había estado funcionando, y aunque siempre da miedo decir que una se “siente feliz”, puedo decir con bastante seguridad que en ese momento no estaba ni un poco cómo era años anteriores. Y eso, después de tanto tiempo mal y confundida, y genuinamente sufriendo, fue algo nuevo para mí. 

    En septiembre, sin embargo, tuve algún tipo de descompensación, y hoy nuevamente estoy con apoyo de mi psicóloga y de un medicamento (lo cuál se sigue sintiendo como una victoria, comparado a los cuatro o cinco de los que dependí en algún momento). La vida es una montaña rusa, ¿no? Y ningún proceso es lineal. 

    Pienso que quizá por eso últimamente me he sentido más cercana a la niña que fui hace unos 10 años. Me he inscrito a talleres para hacer multitud de actividades que siempre quise hacer y nunca tuve, entre tanta tristeza y desesperanza, la oportunidad de atreverme. 

    He empezado a cantar, a bailar, a hacer ejercicio, a dibujar y pintar, a escribir. Incluso mi trabajo me apasiona más que hace un año. He vuelto a estudiar también, y esa es una de mis cosas favoritas. También he empezado a pasar menos tiempo en la cama, y más con mi familia y amigos. 

    Todo esto a pesar que he desarrollado un montó de problemas de salud que hacen que me canse más rápido y tenga menos energía. Supongo que la determinación mental es un poco más fuerte que el cuerpo. Por eso es tan importante contar con las herramientas para tratarse. 

    Hoy, al igual que en enero, siento nuevamente que estoy retomando las riendas de mi vida, pero también sé que no estaría aquí, en estas condiciones y con esta disposición si no fuera por el largo camino que he recorrido luchando contra el trastorno obsesivo compulsivo. 

    A raíz de eso, volví a terminar de escribir este texto. Octubre es el mes internacional de la concientización del TOC, una enfermedad mental que en muchos casos llega a ser incapacitante para desarrollar una vida normal. Según expertos una persona con TOC puede tardar más de 10 años en pedir ayuda, muchas veces por desconocimiento de que lo que le está pasando es una condición que tiene tratamiento.

    A mí me tomó  casi 8 años llegar a una profesional capaz de tratarme, y un total de casi 10 años para sentir que podía salir adelante. A veces no puedo creer que sigo aquí. 

    Escribiendo esto no puedo evitar pensar en todas esas veces que creí que no había futuro, donde me sentía tan ahogada por mi misma que hasta el sol de verano, las mariposas y el mar me hacían sentir culpable de apreciarlos. Todas esas veces que me abrí los ojos en la mañana para ir al colegio, la universidad o el trabajo y lloraba en la locomoción colectiva, en medio de mis responsabilidades o escondida en los baños.

    No soy muy de hablar de mis problemas. Todo esto empezó a los 15 y me tomó casi 5 años pedir ayuda. Desde entonces podría contar con los dedos de una mano a las personas con las que he sido honesta respecto a mi situación. E incluso hasta el día de hoy no me siento cómoda hablando este tipo de cosas más allá de un “no me siento bien”.

    Pero quería escribir esto. Porque quizás hay una niña como yo en este momento buscando en internet cosas como yo hace 10 años. “¿Por qué tengo estos pensamientos?”, “¿Por qué me siento culpable de mis pensamientos?”, “¿Qué significa que pensé que…”, y quizás necesite leer esto. 

    Me diagnosticaron Trastorno Obsesivo Compulsivo y depresión hace un par de años. No están seguros cuál gatillo cuál, pero por mucho tiempo coexistieron conmigo. 

    Quizás no pueda decirte cómo solucionarlo, ni cuándo ni si alguna vez si quiera se irá por completo. La única certeza que puedo escribirte es la misma que me dieron mis psicóloga y psiquiatra: vas a estar mejor. 

    A mi me tomó unas 5 psicólogas distintas, y unos 4 psiquiatras durante 3 años de búsqueda. Muchas lágrimas, gritos y patadas. Y aunque sé que si dejo de lado mi tratamiento farmacológico y/o no practico mis herramientas de Exposición y Prevención de respuesta puedo recaer. Incluso aunque no lo deje de lado. Estoy tranquila, porque sé que es posible volver a sentirse mejor… normal… llevar una vida.

    Mis terapeutas en su momento fueron las primeras en enseñarme a tener compasión conmigo. El TOC y la depresión, tanto por separado pero especialmente juntos, son condiciones incapacitantes, y toma una fuerza más allá de la voluntad sobrevivirlo, pero con la ayuda adecuada es posible. 

    Hablarlo con otras personas muchas veces es difícil y muy vergonzoso. Hay mucho desconocimiento y estigma. La gente aún cree que tener TOC es ser perfeccionista, limpio y ordenado, cuando en realidad no tiene que ver con eso, sino con las condiciones y consecuencias que nuestra mente nos hace creer si no cumplimos sus patéticas condiciones, que nos llevan a las compulsiones. 

    Pienso ahora en todo el tiempo que perdí realizando compulsiones sin sentido, atrapada totalmente en mi mente, intentando responder dudas exageradas (los gran “y si…” que tanto conocemos quienes luchamos contra esta condición). Y podría quedarme aquí durante largos párrafos escribiendo sobre mis sub-tipos de toc, y distintas experiencias, también podría dedicarme a explicar en detalle la condición, pero no soy psicóloga, y si están buscando reaseguración tampoco les haría muy bien…  hay miles de blogs hechos por profesionales que pueden explicarles mejor que yo. Hoy solo quiero dejarles algo claro: pueden vivir una mejor vida. 

    No importa lo que les diga su cabeza, los pensamientos intrusivos, las imágenes horribles, o las dudas. No importan los síntomas que en este momento sientan en su pecho, o la desesperanza, o el agotamiento. Sean los suficientemente fuertes para vivir otro día, buscar a un profesional capacitado en Exposición y Prevención de Respuesta (EPR) y encontrar el camino para recuperar la vida que se les ha arrebatado. 

    Yo sé que no siempre va a ser lindo, la exposición es agotadora y muchas veces aterradora. También muchas veces van a sentir que nada tiene sentido… hasta que un día todo lo hace. Y si bien los pensamientos, y la necesidad de completar compulsiones vuelven de vez en cuando, pueden aprender las herramientas para volver a tomar el control de sus circunstancias. 

    Yo no les puedo hablar como psicóloga, no lo soy y no tengo intención de serlo. Les escribo como una paciente más, que va a volver a terapia las veces que sean necesarias, porque me niego a vivir en el circulo vicioso de los pensamientos intrusivos y los rituales. Y espero que ustedes se sientan lo suficientemente valientes para tomar ese camino, o incluso si no se sienten así (yo misma muchas veces no me creí capaz), pero que de todas formas lo hagan.

    Háganlo con miedo, con duda, sin certezas. Pero avancen en esa dirección. 


    Continue Reading
    Older
    Stories
    Photo Profile

    Si caleidoscopio fuera una constelación, caleidoscopii sería su genitivo. Aquí escribo como en mi diario.

    Created with by BeautyTemplates

    Back to top