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    5 continentes, 10 álbumes, 17 años de carrera y todos mis ahorros. A finales del 2024, Después de 1 año y 9 meses, terminó el The Eras Tour, uno de los shows en vivo más exitosos de la historia del entretenimiento.

    Luego de haber cancelado su sexto tour, “Lover Fest”, por la pandemia de Covid-19, The Eras Tour trajo en 2023 de vuelta a los escenarios a Taylor Swift, no solo con espectáculo impresionante, sino también con la gira más recaudadora de todos los tiempos (y posteriormente la película de un concierto más taquillera).

    Taylor (y me voy a dar la libertad de hablar de ella por su primer nombre porque esa noche de noviembre en Argentina fuimos las amigas más íntimas) se embarcó en este viaje el 18 de marzo de 2023, en Glendale, Arizona y lo finalizó el 8 de diciembre de 2024, en Vancouver, Canadá, cumpliendo casi 2 años en gira ininterrumpida.

    The Eras Tour se convirtió en un fenómeno de la cultura pop que unió -principalmente- a chicas de todas las edades, y desde todos los continentes. En mi caso particular, me llevó a viajar hasta Argentina (país vecino) en bus para poder vivir uno de mis sueños de toda la vida. Y, por supuesto, llevé mi cámara para registrar lo más que pudiera de mi experiencia swiftie ♥

    Resumen de mi experiencia en The Eras Tour.

    Y es un tanto curioso, porque yo hasta hace unos años no era una persona de conciertos (hoy realidad muy distinta), pero cuando me enteré que Taylor Swift haría una gira mundial con los mayores éxitos de su discografía yo simplemente dije: no hay forma de que me pierda este evento histórico. 

    En ese momento claro que no se habían revelado las fechas para Latinoamérica, pero yo ya estaba decidida. Una vez se revelaron los destinos, que solo incluyeron México, Argentina y Brasil (¿Todas mis amigas chilenas recuerdan ese fatídico día?), mantuve la calma. De alguna forma u otra lo lograría. Dedique mi tiempo a juntar el dinero necesario solo para el boleto. Para ese entonces yo estaba ejerciendo mi profesión de periodista en mi primer trabajo formal, sin embargo, el día que salieron a la venta las entradas no tuve nada de suerte. Ni siquiera avanzó mi turno en la fila virtual cuando ya se habían agotado.

    No obstante, nuevamente no perdí la calma. Les juro que estaba convencida de que las cosas funcionarían y yo estaría ahí, en el estadio del River, aunque fuera en última fila. Tan solo unas semanas después, un compañero de trabajo que había entrado hace poco (y que hoy es un amigo), me dijo que una de sus amigas había comprado una entrada extra por error de la plataforma y necesitaba venderla lo antes posible.

    Cancha frontal izquierda. Nunca voy a olvidarlo. 

    La vista del River al entrar a cancha pasadas las 6 de la tarde.

    Uno de los boletos más caros.  En ese momento ni siquiera reflexioné, pedí sus datos y le deposité (una cantidad de dinero que no revelaré porque jamás le voy a decir a mi papá cuánto gasté). Un par de meses más tarde, (¿5, quizás?) estaba subiéndome un bus para pasar cerca de un día entero rumbo a Buenos Aires.

    Claro que no sola. A pesar de tener 23 años, una siempre va a ser la niñita de sus progenitores, así que mi papá juntó su plata y, yo creo que sin pensarlo mucho, se embarcó conmigo en la aventura.

    El primer y segundo día tuvimos la suerte de salir a conocer la ciudad, a pesar incluso de la lluvia. Comimos rico y sacamos algunas fotos. Lo lindo de viajar con papá es que te consienten mucho y no hay que estar a cargo de nada, bueno, mi labor al menos era pedir los uber, jaja.

    A todo esto, mi concierto era la tercera fecha original, así que la lluvia no fue un impedimento para mí, pero sí para muchas de mis compañeras de bus y hotel (Sin embargo, hasta donde sé, todas lograron cumplir su sueño trasandino). Mi psicóloga incluso me mandó un correo para saber si estaba bien dentro de todo, fue muy lindo (Silvana eres lo máximo, me salvaste la vida muchas veces).

    La tercera y última jornada en Buenos Aires, con mi papá nos levantamos temprano para aprovechar el desayuno (que fue su parte favorita) y luego aprovechamos la mañana para recorrer un poquito más. Comimos pizza, si no mal recuerdo y por supuesto pasamos a la gran librería Ateneo, donde mi papá se lució con sus habilidades de fotógrafo. No compramos nada ahí, pasamos por otras librerías y disqueras más pequeñas, y claro que llevamos algunos libros de autoras argentinas y uno que otro cd que faltaba en mi colección de Taylor. También un regalo para mi hermana, que encargó algo de Lana del Rey. Tipo 5 de la tarde tomamos un uber y mi papá me dejó en la entrada del estadio para luego seguir dando algunas vueltas y devolverse al hotel.

    Acierto fotográfico de mi papá en la librería Ateneo.

    Al concierto entré sola. Si no me equivoco, fue la primera vez en mi vida que hacía algo así por mi cuenta. Al comienzo fue un poco triste, por supuesto que me habría encantado vivir la experiencia swiftie con alguna de mis amigas, pero tampoco me arrepiento de haber ido de todas formas. Es más, Desde el concierto me he animado a hacer más cosas sola… ir a cafés, a cines, e incluso a otros conciertos. Y me he encariñado de mi soledad. Me olvido de demostrar que estoy pasando un buen rato, y solo experimento el momento.

    Esperé que empezara el concierto e incluso tuve tiempo de conversar con un dúo paraguayo muy simpático, que me regaló un hermosos brazalete que aún tengo (Lu y Enzo, los recuerdo jaja). Pude también tomarle fotos a algunas chicas viviendo, ya saben, la experiencia swiftie.

    Intercambio de Friendship bracelets.

    Una vez salieron los teloneros (Louta y Sabrina Carpenter) intenté acercarme lo que más pude a la valla… no llegué muy lejos, pero definitivamente más cerca de lo que siempre soñé. Una vez comenzó el show de Taylor quise aguantar lo más posible, que fue quizás 1/3 del concierto (increíble). Luego me empecé a agobiar, asfixiar y desesperar, así que entre empujones y caras de disgusto escapé de la multitud. En el resto de la cancha había un montón de espacio libre, y regalaban agua tibia, que sirvió para reponerme. En lo que quedó de concierto bailé a mi ritmo y canté muy fuerte. Lloré un poco en algunas canciones.

     Long Live.

    Cómo podrán adivinar por el título. En 2023, gracias al lanzamiento de "Speak Now Taylor's Version", Long Live se convirtió en mi canción favorita, y la primera vez que la cantó en el tour como surprise song no podía creer que no iba a vivirla en vivo. Meses después, cuando me enteré que la añadió al set list mi alma me volvió al cuerpo.  Enchanted, por supuesto, también me puso la piel de gallina. Una vez incluso escribí un fanfic de mi pareja favorita de toda la vida con esa canción, jaja,  (¿conté alguna vez que yo solía escribir fanfics?).

    Dos chicas que aceptaron una foto, ¡Lamento que haya salido corrida!

    En un momento una desconocida incluso me tomó la mano porque adentro realmente todas éramos amigas. Y al terminar el show me quedé varios minutos mirando al vacío sin creer todo lo que había pasado. Unos 20 minutos luego salí corriendo porque recordé que mi bus a CHILE se iba directo del estadio de regreso a mi país, pero logré llegar. Muerta.

    Mi papá tenía las maletas listas y cargó un poco mi celular mientras esperábamos. El bus se iba a demorar más o menos un día entero en llegar hasta Valparaíso, y me lo dormí todo, menos las paradas a comer al menos jaja.

    Al volver me tomó un par de semanas volver a organizar mi vida. Todo durante los últimos meses había girado en torno al tour, así que fue una adaptación extraña.

    Luego compré entradas para otro concierto en Chile y volví a sentirme yo.

    Escribiendo esto, me di cuenta de lo mucho que valoro haber vivido el viaje junto a mi papá. Me sorprende un poco que se haya motivado, pero se lo agradezco demasiado. Creo que nunca habíamos tenido la oportunidad de tener un viaje papá-hija así… ojalá podamos repetirlo, aunque a mi papá no le gustan los conciertos. Jaja.

    De vez en cuando aún me pregunta cuánto gasté en la entrada. La duda lo mantendrá joven.

    Ahora cuéntenme ustedes, ¿pudieron vivir en vivo la experiencia swiftie? ¿Les gusta ir a conciertos?,

    Gracias a todas las chicas que me escribieron por privado en el último post, son lo más ♥

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    Hace un año, durante estos mismos días, estaba pensando en qué poner en las maletas. Nunca había viajado en avión y de pronto tenía que prepararme para tomar un vuelo de 13 horas a otro continente. Estaba nerviosisima, principalmente porque soy una persona muy de casa. No me gusta mucho quedarme en otros lados, y tampoco pasar mucho tiempo fuera. Siempre que salgo estoy pensando el volver...

    Entenderán entonces que, el año pasado, cuando me hablaron sobre la oportunidad de pasar 30 días a 11.000 kilómetros de distancia, aunque me pareciera muy emocionante, también se me hacía una eternidad... Hoy, mirando en retrospectiva, me doy cuenta de lo efímero que es el tiempo, y de cuán rápido pueden llegar a pasar  356 días.

    Ahora mismo estoy en el mismo lugar que hace un año, pero la imagen es bastante diferente. Espero no me malinterpreten, no lo digo con desgano, ni tristeza, solo asombro. 

    El pensar en esto me ha hecho recordar algunas fotos que tomé, no son de nada en específico, tampoco las mejores fotos que un turista podría tomar, pero que son pedacitos de los lugares que visité con mi familia, y que me traje conmigo.

    Euskadi, España.

    El País Vasco  fue nuestra primera parada y el lugar donde más tiempo estuvimos durante todo el viaje. Lo recuerdo muy bello y ordenado... esa foto la tomé porque me encanta tomar fotos de casas. 

    Definitivamente, a simple vista nadie podría reconocer la locación, podría ser cualquier lado, de hecho, pero me pareció una postal muy linda. 

    Castillo de Butrón, Euskadi, España.

    Uno de los primeros días, si el tiempo no me engaña, mi tía nos llevó a conocer el Castillo de Butrón. A mí, todo lo que tiene que ver con historia, monarquías y medioevo me encanta, así que visitarlo me hizo bastante ilusión. 

    Leyendo un poco sobre el lugar, me enteré que la arquitectura tan de fantasía se debe a una remodelación que se le hizo en el siglo XIX, pero no me desanima, me sigue pareciendo un lugar hermoso, que inspira bastantes historias. Me hubiera encantado conocerlo por dentro, pero sus puertas estaban cerradas.

    Castro, Cantabria, España.

    Solo otra foto de casas. 

    Castro me pareció una ciudad preciosa, almorzamos y recorrimos durante la tarde. Mi cosa favorita de allí está en la siguiente foto.

    Castro, Cantabria, España.

    Caminando cerca del mar de pronto nos encontramos con este carrusel inspirado en la obra de Julio Verne. Durante esos días estaba leyendo De la Tierra a la Luna, así que encontrarme con aquel carrusel me pareció una muy linda coincidencia, sobre todo porque es un libro que me encanta. 

    Reconozco estar algo mayor para subirme, así que tuve que conformarme con sacarle un par de fotos. 

    Plaza del Pilar, Zaragoza, España.

    Pasamos un par de días en Zaragoza, días que recuerdo como los de mayor calor que he sentido en mi vida. Sin exagerar, creo que nunca me había sentido tan aturdida por el calor... la noche apaciguaba un poco la temperatura, así que salir a esas horas pareció lo más adecuado. 

    Al fondo de la foto se ve parte de la Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar, fuimos a conocerla. De noche, y adornada por las luces de la plaza se veía realmente hermoso.

    Recuerdo también que ese día pasamos a comer a un patio de comidas(no recuerdo si allá le llamaban de la misma forma), y era mucho más bellos de lo que me imaginé antes de llegar... me explico, La imagen que tengo de un lugar está lleno de cadenas (Burger King, Subway, Pizza Hut, Mc Donalds, etc...) pero estos eran locales independientes entre los que podías encontrar miles de opciones. A mi parecer, mucho más lindo (y sabroso). 

    Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar, Zaragoza, España.

    La Catedral desde otro ángulo, esa noche caminamos bastante.

    Jardines Kensington, Londres, Inglaterra.

    En Londres hice caminar mucho a mi familia, la verdad no quería irme sin visitar Kensington, hogar de Peter Pan. 

    Sabía que en los Jardines había una estatua dedicada a la obra de James Matthew Barrie, pero me sorprendió mucho que muy poca gente sabía dónde estaba... recuerdo que le pregunte a una pareja de abuelitos y me dijeron algo como "llevo años viviendo aquí y jamás había escuchado sobre una estatua de Peter Pan!".

    Finalmente la encontramos, y estábamos agotadas. Es pequeña, pero muy linda, rodeada de arbustos. Tiene un código cerca, que debe reconocer tu teléfono, y sirve para escuchar un pequeño audio de Peter Pan (Si no mal recuerdo, quejándose de que la estatua no se parecía en nada a él). 

    Palacio de Versalles, Versalles, Francia

    En París estuvimos 3 días, y el último aprovechamos de viajar a Versalles. Como entusiasta de la revolución Francesa, tenía muchas ganas de conocerlo, y así como yo, habían muchísimas personas. Como intento ser honesta, les diré que Versalles me pareció mucho más hermoso que Buckingham, en Inglaterra, aunque no es que se trate de una competencia...

    Mi foto favorita de las que logré tomar allí fue ésta. A las puertas del Palacio.

    En fin, me quedan fotos guardadas, pero estas son las que quise compartir en esta ocasión. Mi intención no era hablar mucho del viaje, sino de los lugares, y de las impresiones que me causaron... tal vez lo otro pueda hacerlo luego, por el momento, solo quería dejar estas memorias por aquí... 
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    Si caleidoscopio fuera una constelación, caleidoscopii sería su genitivo. Aquí escribo como en mi diario.

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