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    Puede que el título suene un poco... ¿fuerte? aunque no es mi intención, tampoco explicar en qué circunstancias he necesitado que  algo me "calme", no viene al caso. 

    Simplemente me propongo dejar aquí dos libros que hace un par de años significaron mucho para mí, por si alguien los necesita, por si le pueden ser de ayuda a alguien tanto como lo fueron para mí.


    Lo que sí, voy a darme la libertad de explicar que, para mí, los libros tienen un poder increíble... creo que uno de los placeres más grandes que existe es el que da encontrar un libro que no puedes dejar de leer. No importa el género ni el año en que fue escrito, tampoco qué tan largo sea... cuándo un libro te atrapa de tal manera quisieras nunca encontrar escapatoria. 

    Además, yo creo que muchas veces no tiene que ver solamente el libro que se lea... he leído libros muy buenos, clásicos que todo el mundo ama, pero que me toma mucho tiempo agarrarles el ritmo, y aquello, por supuesto, no tiene nada que ver con su calidad literaria ni narrativa. 

    Por otro lado, he leído libros simples, quizás menos aclamados por los lectores, pero que me han llegado de manera muy personal. Creo entonces que ese placer tiene no solo que ver con la calidad del libro, sino también con el momento en que se lee. 

    Algunos libros llegan en el momento indicado.

    Fuera de mí, de Sharon Draper. 


    Sinopsis.  
    Melody es la más inteligente de toda su escuela... pero nadie lo sabe. Su memoria y capacidad son increíbles. La mayoría de la gente - maestros y médicos incluidos- cree que es medio retardada, y asiste a un aula especial donde le repiten el abecedario una y otra vez. Si pudiera contarles a todos los que piensa y lo que sabe... Pero eso es imposible, porque Melody no puede hablar ni caminar ni escribir...ni casi nada. Fuera de mí habla de una vida extraordinaria, plena de curiosidad y perseverancia. Una historia de superación que demuestra lo que somos capaces de hacer por el solo hecho de tener la dignidad de ser humanos.

    ¿Qué sentimiento me evoca recordar este libro? impotencia ¿Por qué significó tanto para mí? Lo había visto en una librería tiempo antes de que me lo regalaran. Nunca le había mencionado a nadie que quería leerlo, así que interpreté ese "creímos que te gustaría" que mis amigas me dijeron, como una manera de decir "vimos en el libro algo de ti que tú también viste".

    Y al leerlo, ese "algo" fue sumamente evidente. 

    ¿Pueden imaginarse sin palabras? no me refiero simplemente a lo verbal, o a lo escrito, me refiero a los signos que usamos para comunicarnos. Imaginense de la manera más limitada posible y póngase en cualquier situación cotidiana... de allí viene la impotencia que mencioné anteriormente.

    Melody, la protagonista del libro, tiene una discapacidad que le impide comunicar todas las cosas, las maravillosas cosas que tiene en su mente, ponerme en su lugar me generó sentimientos muy fuertes, sobretodo cuando dejas de lado la ficción y piensas en todas las personas que viven así.

    De todas maneras, no quiero ser injusta con el libro y decir simplemente que "siempre hay alguien que lo tiene peor que nosotros" para afrontar nuestras dificultades en la vida. El libro no se trata de eso, sino más bien de que siempre hay alguien que logra sobreponerse a sus circunstancia, no importa qué tan difíciles sean.

    Supongo que luego de leerlo fui más consciente de mi capacidad de expresar ideas... la mayoría tenemos esa capacidad allí, ¿pero cuántos realmente la usarán para algo útil?... por otro lado, ¿Cuántos tendrán tantas ideas atrapadas dentro de sí mismos?, recordar este libro ha hecho que vuelva a preguntarmelo. Creo que nunca está demás tenerlo presente.

    Leerlo por primera vez en una época en que no encontraba palabras para lo que sentía que vivía, en que no tenía maneras de sacar de mí emociones y pensamientos pesados, fue liberador, incluso cuando no encontré una respuesta para mí en el libro. 

    Alice y la mosca, de James Rice.


    Sinopsis. 
    Greg es un adolescente retraído y solitario. Su padre es un cirujano plástico que nunca está en casa, su madre está obsesionada con el estatus y la decoración y su hermana menor solo se preocupa por sus ensayos de baile. Pero el principal problema de Greg son Ellas: Ellas, que imaginariamente lo persiguen por todas partes; Ellas, que aparecen en los lugares menos pensados; Ellas, que bajan del techo o caminan por la pared y la regadera; Ellas, que lo paralizan; Ellas… Las arañas. Pero una tarde cualquiera, durante un breve segundo, encuentra la sonrisa de Alice y eso le basta para llenar el vacío de su vida. Sin saberlo, ella se convertirá en su interlocutora, en el motor de todas sus acciones, en su obsesión. Alice y la mosca es una novela sobre las fobias, el aislamiento y el lado oscuro de las personas. Es sobre los secretos que la familia y los amigos esconden con tanto cuidado. Pero más que eso, es un libro sobre el amor, sobre encontrarlo y protegerlo de cualquier peligro.

    El libro que se convirtió en "la historia de amor", por decirlo de algún modo, que necesitaba me trajera de vuelta a la realidad.

    Alice and the Fly, por su título en inglés, es una historia que no es lo que aparenta. Recuerdo que al momento de leer su sinopsis hubieron tres palabras que lo alejaron de lo que creí que sería un "romance adolescente" sin más, y me quedaron resonando en la cabeza: fobias, aislamiento y obsesión. 

    Aun así, creo que nada habría podido prepararme para lo que leí.

    Supongo que me había hecho la ilusión de un final feliz... tal vez una historia de amor y superación personal, donde Greg lograra vencer sus demonios, pero Alice  y la mosca es mucho más crudo... Terminé por angustiarme pensando si siquiera el protagonista conocía sus propios demonios, pero lo que más me quedó de la historia fue preguntarme ¿cómo pude haber esperado un final feliz,  si nunca estuve completamente al tanto de qué historia estaba leyendo? 

    Confieso que el tema de las fobias sí llamó mi atención de manera muy personal... quise de todo corazón que Greg me enseñara una solución a sus problemas y completara mi ilusión de un final feliz, pero a veces las cosas se salen de nuestras manos de las maneras más catastróficas... a veces las cosas ni nunca estuvieron siquiera en nuestras manos. 

    Un golpe de realidad, tal vez es eso lo que hasta el día de hoy siento pensando en ese libro. No es como si lo sintiera muy personal, mucho menos un reflejo de mi vida... pero sí un recordatorio de lo efímeras que son las ideas. Hoy creo cosas, mañana me daré cuenta que muchas de ellas nunca fueron lo que aparentaron ser. Hoy veo muchas caras, quizás nunca me entere de qué pasa dentro de cada una.  

    Y una pequeña moraleja para mí misma, cómo los demás afectan en mi vida es algo que a veces vagamente puedo controlar, pero cómo yo actúo en la del resto es algo de lo que tengo total facultad... facultad que no todos tienen, y a veces no pueden hacer mucho por remediarlo. 


    En fin... hablar de estos dos libros me ha ayudado para reencontrarme con algunas de mis lecturas favoritas. Tal vez pronto lea algún libro que se sume a los que ya mencioné... por el momento, seguiré buscando algo que me quite el sueño...
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    Al momento de escribir esta entrada aún no tengo claro cómo voy a titularla, por el momento me limito a llamarla como sobre quien voy a hablar: Judy Garland. 

    Aunque ese no siempre fue su nombre, antes de hacerse famosa era Frances Ethel Gumm, y antes de convertirse en la estrella de la Metro-Goldwyn-Mayer bailaba y cantaba junto a sus dos hermanas mayores en el teatro de sus padres. 

    Siempre una niña prodigio del espectáculo, Judy creció como una promesa para la pantalla grande. Cumplió muchas de las expectativas que se tenían sobre ella, pero a un muy, muy gran costo.



    La niña que soñaba con ir al otro lado del arcoíris, protagonista de El Mago de Oz, en la actualidad película de culto. En un comienzo quise evitar mencionar la película que le ganó su lugar entre las grandes actrices de Hollywood, pero ahora me parece imposible. ¿Sabían que Judy Garland es considerada un ícono gay por su interpretación de Dorothy? yo hasta hace unos días no tenía idea, pero me hace mucho sentido.

    Un lugar de fantasía, lleno de extraños personajes, entre ellos 3 que destacaban del resto: un león sin valor, un hombre de hojalata sin corazón y un espantapájaros sin cerebro; Dorothy se hace su amiga y los ayuda, a pesar de ser tan "raros". La pequeña niña entregaba un mensaje aceptación y respeto, algo que en aquellos años parecía solo ser posible en Oz. 

    La interpretación de Judy en aquella película es en verdad solo una muestra de todo el talento que tenía por demostrar (no por nada ganó el, ahora extinto, óscar a "mejor actriz juvenil").  Sería asombroso hoy poder  decir solamente que luego de El Mago de Oz la sigue una larga lista de éxitos, pero restringirnos a eso sería dejar de lado su vida, su historia, y a ella puramente como persona.



    Hace poco vi un documental sobre su vida, donde mostraban unas grabaciones que Judy hizo con la intención de escribir una autobiografía. "Estoy loca, estoy bastante loca, y a la vez lo bastante cuerda como para escribir un libro. Y voy a hablar porque puedo hacer algo además de cantar, ¿Saben? No siempre tengo que estar cantando una canción. Hay algo detrás del hombre que fue más allá del arcoíris y la canción del carrito. Hay una mujer. Hay tres niños. Estoy yo. Hay mucha vida detrás. Yo.. quise… creer, y puse todo mi maldito empeño en creer que podría ir más allá del arcoíris. Y no pude. ¿Y qué? Mucha gente no puede". decía. 

    Desórdenes alimenticios, depresión, paranoia fueron algunas de las secuelas que le dejaron su  fuerte exposición a drogas (anfetaminas, barbitúricos y benzedrina) desde temprana edad. Su madre se las daba desde niña para potenciar sus actuaciones, y más tarde, a los 13 años, MGM se las recetaron para controlar su peso. Querían hacerla una mejor estrella, pero terminaron hundiendo, no solo su carrera, sino también a ella como persona. Siempre insegura, tanto antes como después de recibir su primer protagónico, Garland muchas veces sintió que el estudio la desplazaba para darle papeles importantes a actrices más adultas y más bellas. En 1941, llegó su momento de brillar junto a dos de estas, Hedy Lamarr y Lana Turner, en una de mis películas favoritas: Ziegfeld Girl.




    Si nos ponemos en la perspectiva de Judy, el papel que interpretó en aquella ocasión se acercaba mucho a lo que vivía en esa época. Una chica joven, que aspiraba a convertirse en una gran estrella.  Pero aún compartiendo la gran pantalla con Lamarr y Turner, Garland no lograba igualarse a ellas, seguía siendo una niña inocente con muchos sueños. 

    Es curioso, en la actualidad, ver videos de judy actuando en su juventud. Es fácil, e incluso es mucho más cómodo, solo ver una joven cantando y pasandola bien. Si intentamos ponernos en sus zapatos el sentimiento que evoca cambia bastante. 

    Judy comenzó su carrera en la Gran depresión, su contrato con la Metro-Goldwyn-Meyer solventaba a su familia. Su madre y el estudio la obligaron no sólo a hacer cualquier papel que les pareciera conveniente, sino que a consumir sustancias para que mantuviera la imagen que ellos podrían aprovechar. 

    En alguna ocasión Judy, con 16 años, participó en un sketch muy, muy racista. Y aunque me gustaría hacer como que no sucedió, debo reconocer que es parte de su historia, una historia que en gran parte escribieron por ella, donde no tuvo mucha voz ni voto.

    Por otro lado, este clip es uno de mis favoritos, no solo porque me hace gracia la estética y el humor de la época (1938), sino porque comparte la pantalla con otra de mis actrices favoritas, Fanny Brice. Se me hace difícil que en esta misma película Judy Garland realizó blackface. 


    Un talento inigualable, eclipsado por la manipulación de todo aquel que quisiera hacer dinero con ella. Una estrella con personalidad frágil, que no supo lidiar con ella misma. En este momento, las palabras de Judy siguen sonando en mi cabeza. puse todo mi maldito empeño en creer que podría ir más allá del arcoíris. Y no pude. ¿Y qué? Mucha gente no puede.

    Conociendo los fragmentos de su vida que se nos han mostrado, más allá de su talento como actriz y cantante, suena injusto e insensible llamarla una inspiración. Soy empática, creo que Judy Garland fue una más de la larga lista de víctimas de Hollywood. 

    Las películas de Judy me inspiran mucho, como muchas producciones de la época lo hacen, pero su vida en específico me incentiva a cuestionarme muchas cosas de la industria cinematográfica, y los medios en general. Judy es una de las muchas mujeres que tengo presente al momento de crear. 

    Una figura de diversidad, de lucha contra contra la depresión y las adicciones, de inseguridad, de talento. 

    Solo una chica, con muchos sueños, que no logró ir más allá del arcoíris.

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    Si caleidoscopio fuera una constelación, caleidoscopii sería su genitivo. Aquí escribo como en mi diario.

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