Escribà este poema reflexionando sobre lo que fue mi experiencia creciendo con Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). En un inicio no pensaba compartirlo, pero creo que podrÃa servirle a otros que se están sintiendo tan perdidos como yo entre los 15 y los 23 años. Hace unas semanas cumplà 26 años, lo que es una locura, considerando que hubo una época en mi vida en que no dormÃa por las noches pensando que no serÃa lo suficientemente fuerte para pasar por otro dÃa. Pero aquà estamos. Puedo decir con seguridad que hoy el TOC no controla mi vida como antes. Casi nada, incluso. Fue un camino largo, pero realmente ya no me hostiga ese monstruo que les muestro en este video.
¿Qué quieres de mÃ?
No me queda sangre en las venas
Aire en los pulmones
Ni sal en las lagrimas que quiero llorar.
Que no puedo llorar.
Porque te llevas todo
todo lo bueno
¿y todo lo malo?
Te odio por eso
pero por sobre todas las cosas
por hacerme creer que no tengo nada sin ti
Porque qué soy yo sin ti para cuestionarme
para buscar las respuestas que no existen
a tus preguntas malintencionadas.
Nada que pueda decir va a satisfacerte.
¿Qué tanto quieres de mÃ?
Discutir contigo es faltarle el respeto al tiempo.
Tiempo que no tengo porque se me arranca la vida.
Vida que me sobra si me quedo pensando.
Pensando cómo hacerte entrar en razón.
Razón que pierdo con cada una de tus ideas.
Idea no tenÃa la primera persona que me dijo que solo me olvidara de ti.
A ti. A ti te hablo.
¿Cuándo va a ser suficiente de mi?
Ya no te soporto y aún asà no puedo dejarte ir.
La verdad tampoco va a salvarte.
Tus mentiras se atan de manos y pies.
Qué ironÃa.
Quizá eres incluso menos libre que yo.
cautivo a tus patéticas dudas
y certezas que me has dejado ninguna
salvo que
yo ya tuve suficiente.
